Montserrat Juvanteny, fundadora y actual Presidenta de Honor de la Fundación Concepció Juvanteny ha sido galardonada con la Creu de Sant Jordi 2019 por parte del Govern de Catalunya. La maestra y activista por los Derechos Infantiles ha visto así reconocida toda una vida de dedicación a los niños, niñas y jóvenes de todo el mundo y en especial aquellos que viven en Catalunya. El ejecutivo ha querido destacar su tarea social y trayectoria de la siguiente forma:

“Por su tarea inconmensurable en la reivindicación y aplicación de los derechos infantiles. Actual presidenta del Patronato de la Fundación Concepció Juvanteny y de la Junta Directiva de la Asociación Asteroide B-612, su trabajo se ha enfocado en la atención a los niños, niñas y jóvenes en situación de exclusión social. Con tal de transformar y mejorar las condiciones de vida de un colectivo que sufre situaciones de extrema vulnerabilidad, estas organizaciones gestionan varios centros de acogida y de acción educativa, al mismo tiempo que velan para que todos los pequeños sean atendidos por familias acogedoras.”

Juvanteny lleva 55 años dedicándose de forma integral a la infancia, primero como maestra y directora de colonias, y más adelante como activista social, terapeuta y educadora. Madre biológica de tres hijos y acogedora de nueve pequeños, su compromiso con la defensa de los más pequeños está más vivo que nunca. Consulta su biografía completa a continuación y aprende más sobre la Fundación Concepció Juvanteny y la Asociación Asteroide B-612.

Montserrat Juvanteny Juvanteny: una vida dedicada a la defensa de los Derechos Infantiles

Nacida en Joanetes, Garrotxa, en 1944, Montserrat Juvanteny Juvanteny es maestra, directora de colonias y terapeuta de formación. Sin embargo, por encima de todo es Presidenta de Honor del Patronado de la Fundación Concepció Juvanteny y de la Junta Directiva de la Asociación Asteroide B-612, entidades que comparten el objetivo y misión de defender los Derechos Infantiles.

Hija de una familia payesa con 14 hermanos, desde pequeña desarrolló un gran sentido de la solidaridad. El hecho de tener que trabajar para poder cubrir los costes de su escolarización la hizo una persona consciente de las necesidades de los niños y niñas, y comprometida en la ayuda del otro.

Su sentimiento ante la infancia la llevó a formarse como educadora y a trabajar como maestra en los barrios más marginales de Barcelona desde muy joven. Con el objetivo de evitar que los niños y niñas más desfavorecidos de las escuelas donde trabajaba tuviesen que pasar por su misma situación, empezó a usar actividades de ocio para minimizar las diferencias sociales. Al darse cuenta de la desconexión entre los pequeños nacidos en la ciudad y el mundo rural donde ella había crecido, impulsó salidas rurales para los alumnos. Más adelante se convirtió en una pionera en la organización de actividades y colonias mixtas en periodos vacacionales, con la intención de normalizar situaciones e integrar de forma efectiva en la sociedad a todos los niños y niñas sin diferencias.

Su voluntad integradora iba más allá, sobretodo después de su primer contacto con el mundo de los pequeños en riesgo de exclusión. La situación y ambiente de violencia legalizada que encontró en el entonces centro de menores de Wad-Ras, donde fue a visitar a un niño internado por haber robado una manzana, la hizo tomar la decisión de llevárselo a casa y ayudar a otros niños y niñas en situaciones similares. Durante más de doce años organizó colonias donde acudían tanto pequeños de procedencia normalizada como provenientes de entornos desestructurados o internos en centros. Esta iniciativa demostró que los problemas sociales entre niños solamente existen en el mundo adulto ya que niñas, niños y adolescentes de distinta procedencia y nivel social convivían felizmente sin problemas.

Su iniciativa y experiencia la llevaron a ser también pionera en el impulso de las acogidas simples en familia ajena. Por esta razón en 1983 tomó la determinación de crear la Asociación Asteroide B-612, con el objetivo de proporcionar servicios asistenciales infantiles completos y bautizada con el nombre del planeta de El Principito de Antoine de Saint-Exupéry, libro que siempre ha marcado su vida, su forma de ser y su carácter.

El objetivo de la Asociación Asteroide B-612 es velar por la Defensa de los Derechos Infantiles. Se proporcionan servicios a los niños y niñas tutelados por la Administración, especialmente centrados en el ámbito de la acogida, con el objetivo de facilitar su integración social. Durante diez años se organizan campamentos de Pascua, Navidad y verano que acogen a más de 1.000 pequeños. En 1986 se pone en marcha el primer Hogar Funcional, proyecto de acogida en familia ajena que creció hasta dar servicio a 190 niños y niñas. De forma casi paralela, en 1988 se abre el primero de los tres centros residenciales para coger pequeños en riesgo tutelados por la administración. En los centros, se les proporciona una atención completa en un entorno controlado y siguiendo las ideas, procedimientos y modelos terapéuticos aprendidos y desarrollados por Montserrat a lo largo de los años.

En 1993 da un paso más iniciando el programa de acogida familiar, que busca a familias que quieran abrir su hogar a los niños y niñas que más lo necesitan. La experiencia de Montserrat Juvanteny hace que esté convencida que, por muy buenas que sean las condiciones de un niño o niña en un centro y por muy buenos profesionales que puedan ser los educadores o psicólogos con quienes se relacionan, nada puede sustituir una familia. Por eso se buscan personas dispuestas a acoger pequeños en riesgo en Cataluña. Trabajando de forma conjunta con la administración catalana y valenciana se consiguen hasta 150 familias, que han podido atender a más de 600 niñas y niños. El programa sigue activo a día de hoy y, a pesar de que se ha limitado a las comarcas de Barcelona como exige la administración, cuenta con más de 130 familias de acogida.

La ambición de Montserrat Juvanteny y su determinación en la defensa de los Derechos Infantiles siempre han ido en aumento. Por este motivo creó en el 2000 la Fundación Concepció Juvanteny, bautizada con el nombre de su hermana Concepció, monja carmelita. La Fundación va más allá en los servicios de ayuda a la infancia. Además de los centros de acogida y el programa de acogida familiar, se crea una Unidad de Pediatría Social en el Hospital Universitario Germans Trias i Pujol de Badalona y se ponen en marcha servicios de atención a las víctimas de maltratos y abusos, de soporte a enfermos crónicos graves, de acompañamiento hospitalario y programas de atención a la mayoría de edad, incluida la inserción laboral mediante la empresa EINA Inserción. La Fundación es la representación de un proyecto vital lleno de ambición e ilusión, pero también de esfuerzo, trabajo y sacrificio. La entidad busca cubrir todas las necesidades que puedan tener los niños y niñas en la sociedad actual con tal de que disfruten de su infancia.

Como terapeuta, Montserrat Juvanteny trata aquellos niños, niñas y adolescentes que necesitan ayuda para superar situaciones difíciles y adversas con tal de que el día de mañana formen parte de la sociedad de forma plena. Ha desarrollado tareas pedagógicas, ofreciendo conferencias y formaciones tanto a profesionales del mundo de la infancia como a familias. Sigue aprendiendo cada día como demuestra el Máster que cursó en 2007 en la Universidad de San Francisco (EEUU). Además, desde 2014 es la principal impulsora del Programa de Intervención para la Reparación de Niños y Jóvenes Víctimas de Abusos Sexuales y Maltratos, basado en ‘La Revelación del Secreto’, con la cual ayuda a los pequeños a superar sus traumas.

En 2017 Montserrat Juvanteny dejó la primera línea administrativa para convertirse en la Presidenta de Honor de la Fundación Concepció Juvanteny. Es madre biológica de tres hijos y madre de acogida de nueve niños y niñas. Todos ellos son ya adultos y parte de la familia que forma con su esposo Toni Morales. Además, centenares de pequeños y pequeñas tutelados les llaman “yayos”. Saben que su misión no es la de sustituir a la familia con quien no pueden estar, sino cuidar de ellos mientras sus padres biológicos no puedan.

Su compromiso con los niños y niñas ni ha cambiado y sigue trabajando para ayudar a los más vulnerables y su dedicación personal continua honestamente ligada a sus orígenes. La vinculación afectiva, vocación, voluntariedad y convertir su profesión en un modo de vida la ha llevado a defender planteamientos que finalmente se han adoptado como soluciones. Montserrat Juvanteny ha dedicado toda una vida a la defensa de los Derechos Infantiles y Juveniles, trabajando por su bienestar presente y futuro sin tener en cuenta su origen, raza, creencia o situación. Su esfuerzo y compromiso con los niños y niñas de todo el mundo y especialmente los catalanes la han hecho merecedora de la Creu de Sant Jordi 2019 otorgada por la Generalitat de Cataluña.

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